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03 de Febrero de 2019
"Bailarás una danza eufórica, beberás el vino de los dioses, y comprenderás que sólo tú has podido ser capaz de llegar hasta allí."
Isa Garray.-Hace unos meses tuve una conversación conmigo misma, sentada en las Piletas, frente al mar. Había pasado tanto tiempo que no reconocía aquella sensación: esa ansiedad disfrazada de estrés, ese miedo que se mete en las entrañas y juega con el corazón
riéndose.
-¿Pensaste que sería fácil?
- Puedo superarlo.
-¿Y qué harás con...?
-Mi fría montaña. Siento la brisa del mar señalando el destino entre las olas. Gaviotas volando en aquella dirección. Oleaje marcando un viaje, tan apasionado y quizás tan desagradable como el de Ulises.

Ahora le entiendo, tras leer la Odisea pensé que era un idiota.
-¿Qué sientes Isa? No te entiendo muy bien.
-Tengo miedo.
-El amor te hace débil. Imagino que se ha convertido en una nueva guerra. ¿Recuerdas?Años atrás peleaste con esa oscura sombra, después venciste aquel gigante y ahora, miro tu rostro y encuentro la personificación del pánico.

- No encuentro alternativas. ¿Puede el amor ser una guerra? ¿Cómo podría él derramar sangre sobre mi cuerpo? Verter el vino con sabor a gloria, cuyos borrachos reyes no pisaban la arena ensangrentada. Vino amargo con sabor a muerte. Sin embargo él no sabe a putrefacción.  Sabe tan fresco como el agua que da vida. Su lengua navega por cada rincón. Huele a sal y sus manos son tan cálidas como la arena.

-¡Escúchate! ¡Estás loca por él! No te atreves a caminar hacia esa gran montaña sola. Tan sólo por estar con él renunciarías a todos los sueños que allí te esperan. ¿Así quieres terminar? Aquí sentada en la arena, mirando el horizonte y despidiendo la gran travesía de tu vida.
-Tienes razón Rey Isabel él es mi muerte.

Su amor, el ancla de mis sueños sepultados bajo su ombligo.
-Debes seguir hasta el final. Perderás amigos, ganarás enemigos, incluso dejarás ir a tu joven príncipe. Mas cuando estés en la cima, sobre la espesa niebla de sueños y mires la nueva realidad que espera: todo, todo lo que has sacrificado se convertirá en magia. Bailarás una danza eufórica, beberás el vino de los dioses, y comprenderás que sólo tú has podido ser capaz de llegar hasta allí.