Ana Mestre, la penúltima esperanza Imprimir
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20 de Diciembre de 2013
Ana Mestre,la penúltima esperanza para Sanlúcar de Barrameda
Estuve el pasado miércoles 18 en el desayuno que ofreció el PP de Sanlúcar de Barrameda. Yo personalmente no desayuné porque ya lo había hecho en mi casa. Entiendo que el craso error, fallo o imprudencia con los zumos que ha servido ya de rédito político, más bien partidista, para quiénes han pedido la cabeza de Ana Mestre para que dimita. Consciente de que es un error significativo y casi imperdonable, me parece exagerado viniendo desde un partido que localmente no es transparente en muchos asuntos importantes en la gestión de Sanlúcar; no es que quiera quitar hierro a un tema que es condenable, pero que se está magnificando en demasía .Mi intención no era hacer una loa a la joven política jerezana-sanluqueña, pero sí destacar una persona que me llamó la atención. Después de 30 años tomándole el pulso a esta ciudad, con tantos problemas acumulados y tanto mesianismo en candidatos de diferentes partidos políticos que han pasado a la historia reciente de la vida pública de la localidad. No quiero caer en el error, como tantos ciudadanos nos ocurrió con la actitud mentirosa, traicionera y lenguaraz Irene García.Alguien que prefiero olvidar y ni siquiera citar.

A estas alturas de la crisis que nos hunde cada día más a los ciudadanos en un lodo putrefacto, mientras los partidos siguen orquestando estrategias y conspiraciones partidistas. Yo quiero declarar, sin tapujos, con todo mi sentido común y siendo muy consciente de las dificultades y la desesperación que vivimos, que todavía quiero pensar en la buena voluntad de algunas personas-poquísimas y en peligro de extinción- que se dedican de verdad a tratar de solucionar nuestros graves problemas desde algunos partidos e instituciones públicas.
Maldita sea quien haya sido el responsable  directo del desayuno  del pasado día con los dichosos zumos, que no deja de ser una anécdota lamentable que ha empañado lo que realmente se habló allí.
 
Me gustó el estilo, la pulcritud, y la cadencia de la líder Popular en su intervención. El descreímiento de la población sobre los políticos y las instituciones principales que se construyeron en la transición hacia la Democracia española. Descreimiento sobre el Parlamento Nacional y Autonómico, órganos judiciales y tantas otras cosas  difíciles de superar, de volver a encontrar un ramito de esperanza en ese gran árbol que sembramos hace 40 años todos, y que lo hemos derribado en un golpe seco. Pero Ana Mestre la veo diferente, no embaucadora, pero sencilla y sin buscar grandilocuentes titulares. Ana Mestre está yendo a la raiz de los problemas, no es nada populista ni populachera.Como dije antes, he visto muchos candidatos y candidatas con aires mesiánicos en todos los partidos. No verán ustedes eso en Ana Mestre, necesitamos rápido salir del agujero profundo en el que nos han metido, estas guerras financieras de las que somos víctimas directas, no víctimas colaterales, que también.Pero Mestre es realista, sabe que hay que ir dando pasos  sin prisas, pero sin pausas.Y como estoy harto de estar harto de tanta podredumbre humana, de tanta mediocridad y políticos iletrados. Y llevo desde los 15 años luchando por los valores ecológicos y culturales de esta bendita tierra, me veo con la autoridad moral y con elderecho que nos acoge a todos sin un ápice de miedo para expresarme después de tanta mordaza.
 
Me dá igual a estas alturas los nombres de los partidos, hablo de la humanidad  de una persona, Siempre me ha interesado el lado humano de las personas, de los políticos, y me he equivocado a veces, pero confío en las personas y quiero creer que tenemos una penúltima esperanza en esta joven. Para mí es importante siempre la persona, no el personaje. Y Ana Mestre no es un disfraz, ha dejado el personaje fuera de su vida privada y pública y está siendo persona. Yo siempre he sido persona de izquierda moderada, huérfano de partido, como lo estamos desde hace años, décadas, Sanlúcar de Barrameda huérfana de alguien que se preocupe por los destinos de nuestra ciudad, por su día a día, que no se haga el remolón, sino que coja las riendas y nos transmita la ilusión por participar de nuevo, por despejar de nosotros la indiferencia en la que nos hemos acomodado.  Indiferencia en la que nos hemos acomodado y de la que no hay quien nos mueva. Yo, permitidme, apuesto por una penúltima esperanza que me haga salir de casa, y no me sienta como un autoexiliado en mi propia tierra, Ana Mestre se llama esa persona en la que confío. Allá ustedes, libres de ejercer su sentido crítico.
 
Manuel J. Márquez Moy es Director de la "Aventura Humana"