Apuntes de Historia CLXVI Imprimir
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06 de Marzo de 2016
Sanlúcar en Pigafetta (V)
Manuel Jesús Parodi Álvarez.-Hemos venido contemplando hasta ahora los distintos modos (así como los distintos lugares) en los que nuestra ciudad aparece reflejada en el texto de Antonio Pigafetta, esto es, en la Crónica del Viaje de Magallanes-Elcano, el viaje que completó la Primera Vuelta al Mundo, una expedición histórica que como sabemos se hizo a la mar en septiembre de 1519 desde Sanlúcar de Barrameda, rumbo a lo ignoto, para volver, precisamente a Sanlúcar, alfa y omega de dicha aventura, tres años más tarde, también en el mes de septiembre del año 1522, culminando la asombrosa proeza de la Primera Circunnavegación del planeta Tierra, de la Primera Vuelta al Mundo de nuestro planeta, llevada a cabo por una expedición española, auspiciada por la Corona apenas comenzado el reinado del emperador Carlos V, rey de Castilla y de Aragón desde 1516 y emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico desde 1517, por herencia de sus abuelos Isabel I de Castilla, Fernando V de Aragón y Maximiliano de Habsburgo, amén de Gran Duque de Borgoña por herencia de su abuela paterna, Margarita.

Como exponíamos en las precedentes entregas de esta serie, nos estamos sirviendo para este estudio de la presencia de nuestra ciudad y su entorno inmediato en el texto de Pigafetta (lo que deja constancia del peso y papel de Sanlúcar en aquella hazaña) en las más recientes ediciones llevadas a cabo del texto pigafettiano, que son la que realiza Benito Caetano en 2012 y la que por su parte lleva a cabo nuestro paisano Francisco Pacheco Isla en 2015 y a la que hemos dedicado también un espacio propio (con la reseña de la misma) en esta ventana que mantenemos abierta para la Historia sanluqueña y la divulgación de la misma y de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural en general.
“San Lúcar”, como venimos viendo, es la forma empleada por Pigafetta para hacer alusión directamente a nuestra ciudad; es la forma del nombre de la ciudad que emplea el italiano al mencionarla en sus párrafos; el nombre de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda (nombre ya de por sí compuesto,  y que refleja dos realidades: “Sanlúcar” y “Barrameda”, esto es, el “Lugar Santo”, y la “Tierra Firme entre Marismas” -o “Barrameda”) ha sido puesto por escrito históricamente de varias formas, siendo “Sanlúcar” la forma canónica correcta, mientras otras variantes históricas habituales son “San Lúcar” (aún es relativamente común, cabe señalar, ver el nombre de la ciudad reflejado bajo esta forma en  algunas ocasiones, especialmente cuando se trata de textos redactados desde fuera de la localidad) e incluso “San Lucas”, empleándose en este último caso para citar a la ciudad el nombre del santo patrono de la localidad como denominación de la propia población.
 
La primera mención del nombre de Sanlúcar hasta ahora conocida es la que aparece en las amonedaciones almorávides de Yusuf Ibn Tasufin, a caballo entre los siglos XI y XII (estas amonedaciones pertenecen al período del reinado del referido Tasufin comprendido entre 1087 y 1103, como hemos considerado en otros lugares).
El primer emir almorávide acuña moneda de oro y plata en su ceca de Sanlúcar (una de la decena escasa de cecas que presentan testimonios similares en la época en Al-Andalus), una moneda de prestigio, de Estado, que refleja el nombre de “Sanlukar” y que viene a constituir la primera referencia escrita conocida del nombre de la localidad, hasta ahora en términos absolutos (algo a lo que hemos dedicado ya diversos trabajos y varios artículos publicados dentro y fuera de esta misma serie).
 
De otra parte cabe señalar que ya en el siglo XIII las “Cantigas” de Alfonso X el Sabio recogerán por escrito el referido término “Barrameda”, y se encontrará asimismo, ya en época medieval cristiana, generalizado el nombre de “Sant Locar” (o “Lugar Santo”) para la población.
Como también hemos tenido ocasión y modo de desarrollar en párrafos anteriores, parece claro que el nombre de Sanlúcar de Barrameda refleja una realidad poblacional doble (se trataría de un topónimo doble), de manera que de una parte existiera el “Lugar Santo”, un “Santuario” o “Lugar Sagrado” heredero quizá de la sacralidad del espacio del viejo Luciferi Fanum romano, y de otra el lugar de “Barrameda”, la “Tierra Firme entre Marismas”, como se ha señalado, que en todo o en parte pueda buscarse en los entornos de la actual zona de Bonanza (salvas las diferencias y modificaciones del paisaje).
 
Bajo esta forma de “San Lúcar”, nuestra ciudad aparece varias veces en el texto de Pigafetta, que en la edición de Caetano se recoge en los siguientes pasajes y de las siguientes maneras:
En la página 12: “Continuando el descenso del Betis, se pasa cerca de Coria y algunas otras aldeas hasta San Lúcar, castillo de propiedad del duque de Medina Sidonia. Ahí es donde está el puerto que da al océano, a diez leguas del cabo de San Vicente, en el grado 37 de latitud norte. De Sevilla a este puerto hay de diecisiete a veinte leguas”.
Igualmente en la página 12 de Caetano: “Algunos días después, el comandante en jefe y los capitanes de las otras naves se vinieron en las chalupas desde Sevilla hasta San Lúcar, y se acabó de vituallar la escuadra. Todas las mañanas se bajaba a tierra para oír la misa en la iglesia de N.S. de Barrameda; y antes de partir, el jefe determinó que toda la tripulación se confesase, prohibiendo en absoluto que se embarcase mujer alguna en la escuadra”.
 
También en la página 12 (cita que se completa en la pg. 13) se dice: “Partimos de San Lúcar el 20 de septiembre, dirigiéndonos hacia el sudoeste, y el 26 llegamos a una de las islas Canarias, llamada Tenerife, situada en 28 grados de latitud septentrional”.
De otra parte, y siempre en la edición de B. Caetano, en la página 146 señala: “Gracias a la Providencia, el sábado 6 de septiembre entramos en la bahía de San Lúcar y de los sesenta hombres que formaban la tripulación cuando partimos de las islas Molucas, no éramos más que dieciocho, y éstos en su mayor parte estaban enfermos. Otros desertaron en la isla de Timor; otros fueron condenados a muerte por delitos, y otros, en fin, perecieron de hambre”.
 
Y en la misma pg. 146 de Caetano se dice: “Desde que habíamos partido de la bahía de San Lúcar hasta que regresamos a ella recorrimos, según nuestra cuenta, más de catorce mil cuatrocientas sesenta leguas, y dimos la vuelta al mundo entero, yendo siempre de este a oeste”.
 Y seguiremos considerando estas citas en los próximos párrafos de esta serie.
 
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