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Apuntes de Historia CCCXV
 
 
 
 
   
 
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20 de Enero de 2019
En el 150 aniversario del hallazgo del Bronce de Bonanza (III)
Manuel Jesús Parodi Álvarez.-Como hemos visto en algunos de los artículos precedentes a éste, el “Bronce de Bonanza”, también conocido como la “Formula Baetica” o “Bronce de Bonanza” (documento aéneo -de “aes”, “bronce” en latín- datado ya por los primeros estudiosos que en el Ochocientos se acercaron a esta pieza del siglo I de nuestra Era), recogería un caso de “mancipatio fiduciaria”, un mecanismo de carácter legal, administrativo, y de naturaleza económica destinado a garantizar préstamos fiduciarios en época romana.
De conformidad con una de las que vienen siendo las dos principales líneas de acción en el estudio, el análisis y la interpretación de esta pieza, podría tratarse de un modelo documental: de esta forma y de acuerdo con una de estas vías de interpretación, no habría de tratarse de un documento original elaborado de manera expresa para un determinado caso concreto, sino de un tipo estándar, de una suerte de “patrón” destinado a ser utilizado como modelo documental en situaciones de esta naturaleza, razón por la cual presentaría signos (como es el caso del clavo de su parte superior) que llevarían a pensar que esta inscripción habría podido servir para estar expuesta al público, cuando menos en determinados momentos de su historia, de forma que pudiera ser consultado en su posible faceta de modelo documental.

Es de señalar que igualmente hay estudiosos que piensan que se trataría en realidad de la mitad de un documento completo, un díptico en este caso, del que sólo se habría conservado una de las dos partes.
Sin embargo, si en lugar de tratarse de un mero documento formulario (y por tanto, teórico, abstracto) se tratase de un documento singular, específico, como defiende la otra opción mayoritaria en el estudio de este documento histórico y arqueológico y del texto que en el mismo se recoge, sería posible que nos encontremos ante algunas referencias topográficas de época romana que si bien no sería factible identificar directamente sobre el mapa (al menos con el estado de la cuestión y del conocimiento actual), sí brindan una muy interesante información respecto a sitios, a personas y a nombres de lugares y de propietarios de fincas acaso relativos en el territorio antiguo del actual término municipal de Sanlúcar de Barrameda, todo ello adscrito al siglo I d.C., en época romana.
 
De este modo cabe señalar en primer lugar que podemos contemplar cómo en el epígrafe se explica que el “fundus Baianus” (o “fundo Baiano”, la finca de Baiano) se localiza en el “pagus Olbensis” (o “pago Olbense”), que a su vez se encuentra en el campo llamado Veneriense, el “Ager Veneriensis” (o “campo de Venus”), que hoy da nombre al colectivo homónimo (que ha celebrado este 150 aniversario con una acción cultural con una conferencia de quien suscribe, sobre lo que volveremos más adelante), una asociación cultural de mujeres de la misma zona de Bonanza, un colectivo que ha querido conservar y revivir el nombre de este “Campo de Venus” justo en la misma zona de nuestro término municipal en los aledaños de la cual pudo existir hace dos mil años el “Ager Veneriensis” original, el “Campo de Venus” de época altoimperial romana.
 
Así, y siguiendo el propio hilo del texto de la inscripción, es posible observar una gradación en las entidades rústicas romanas, según la cual el “fundus” -un predio rústico, una finca, un cortijo- se encuentra dentro del “pagus” -un conjunto de fincas rústicas colindantes (recordemos que hoy aún hablamos de “pagos” en relación con esta misma cuestión)- y éste (el pago) forma parte a su vez de una unidad mayor, el “ager”, en el que hemos de encontrar un espacio de naturaleza igualmente rústica y de mayor extensión que, finalmente, engloba a los distintos “pagi” (“pagos”) en los que se incluirían las diferentes fincas rurales (los cortijos, predios o “fundi”) como el inicialmente mencionado.
 
Igualmente, y con vistas a lo que podría ser la correcta identificación (catastral) de las tierras en cuestión se nos señalan determinados lindes de las mismas, como serían las propiedades de Lucio Ticio y de Cayo Seyo, de una parte, o la vía pública, de otra (siendo quizá los referidos Ticio y Seyo algunos de los primeros pobladores identificados de nuestras tierras, como señalábamos en los párrafos anteriores que podría ser el caso del esclavo Midas, también mencionado en este documento aéneo).
 
Con estas indicaciones el texto busca (caso de tratarse de un documento específico y no de un modelo, insistimos) señalar con mayor claridad y precisión la correcta ubicación del fundo de Baiano, marcando su emplazamiento y sus lindes, pero al mismo tiempo se nos estaría brindando una valiosa información (en la que lamentablemente no es posible confiar plenamente) ya que se nos proporcionan nombres de fincas rústicas de distinta naturaleza y entidad, así como de algunos personajes (propietarios como los mencionados Lucio Ticio y Cayo Seyo, el propio Lucio Bayano y personas dependientes como los esclavos Dama y Midas, por ejemplo) cuyos nombres podríamos reconocer entre los primeros de época romana adscritos a (o relacionados con) las tierras que hoy conforman al menos parte del término municipal de la moderna localidad de Sanlúcar de Barrameda.
 
El Bronce de Bonanza, es un excepcional documento de naturaleza económica y legal por su propia originalidad y carácter como epígrafe, por su naturaleza aénea, por ser uno de los más antiguos de entre los bronces epigráficos aparecidos y estudiados en España, por seguir siendo objeto aún de análisis y de cierta controversia, y por haber generado -y generar- no pocas páginas dedicadas a su estudio y difusión, fuera y dentro de Sanlúcar de Barrameda.
 
Se trata a todas luces de un auténtico tesoro arqueológico, una copia del cual se encuentra expuesta para todo el público interesado en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, en el Centro de Recepción de Visitantes del Parque de Doñana de la Fábrica de Hielo, en el Barrio marinero de Bajo de Guía, no lejos (en realidad) del pago de Bonanza que lo viera aparecer hace ya 150 años.
 
Una copia del Bronce, el nombre de una asociación cultural, la asociación de mujeres de Bonanza “Ager Veneriensis”, y la calle “Bronce de Bonanza”, por ejemplo, son hitos que en la actualidad preservan en nuestra ciudad la memoria de este documento de bronce tan especial en su género, que constituyó uno de los primeros jalones de las ciencias arqueológica y epigráfica en España y que aún hoy, siglo y medio después de su aparición, de su hallazgo, sigue constituyendo uno de los ejemplos más singulares de epigrafía aénea con los que contamos no sólo en España sino en lo que fuera el conjunto de las tierras del Imperio Romano.
 
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