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Apuntes de Historia CCXLII
 
 
 
 
   
 
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26 de Agosto de 2017
Sobre las Puertas de Sanlúcar (VI)
Manuel Jesús Parodi Álvarez .-Hemos venido abordando en los artículos inmediatamente precedentes a éste (a lo largo de las últimas semanas), y siempre desde la perspectiva de la divulgación, diversas cuestiones relativas a las puertas de la Sanlúcar medieval cristiana, a los accesos mayores localizados en la cerca de muralla de la Sanlúcar guzmana, la cerca de muralla que rodeaba el casco de la Acrópolis sanluqueña y que fuera erigida por los nuevos señores cristianos de la Villa, los Pérez de Guzmán, a lo largo del siglo XIV.
Sabemos que históricamente se viene hablando de las cuatro puertas mayores de la referida cerca murada de la Villa, las Puertas de Sevilla (al Norte), de la Mar (al Oeste), de Rota (al Sur) y de Jerez (al Este), los accesos principales a la villa cristiana sanluqueña, que no habrían estado reñidos con la existencia de accesos secundarios, de ingresos menores (portillos, por ejemplo) al casco amurallado, unos accesos que se habrían visto posiblemente incrementados con el paso del tiempo (a medida que la muralla perdiese no sólo la funcionalidad defensiva, sino la imagen de elemento defensivo, el papel como tal en el imaginario colectivo de la ciudad y los habitantes de la misma,...

....como decimos, con el paso del tiempo, y llegase a convertirse quizá más en una suerte de obstáculo para las necesidades de expansión de algunas zonas de la ciudad, o de comunicación en el seno de la misma, algo nada extraordinario en nuestros cascos históricos y que en no pocos casos (como en los de los núcleos urbanos de Sevilla o Cádiz, nada menos, por citar dos ciudades muradas otrora) llevaría a la eliminación total o parcial de las cercas de muralla de dichas ciudades y villas, entendidas como un elemento de difícil armonización con las necesidades de las ciudades en cuestión en cada momento y caso (en los citados casos de Sevilla y Cádiz, en concreto, en el horizonte de finales del siglo XIX y principios del pasado siglo XX, por ejemplo).
 
Hemos abordado aspectos relacionados con la nomenclatura de las referidas Puertas mayores (por qué se llamaban “de Jerez”, “de Rota”, “de la Mar” y “de Sevilla”, nombres que reciben, “grosso modo”, en función de su localización y orientación en la cerca muraría sanluqueña), así como cuestiones relacionadas con los ámbitos y espacios de interacción que la presencia de tales accesos creaba, generalmente extramuros, dando forma a espacios (valga la redundancia) abiertos y públicos (repetimos, extramuros generalmente) que han cristalizado en el viario local en forma de plaza, de bulevar, de espacio abierto como decimos, como puede verse, “plus minus”, en casos como los de la Fuente Vieja, o la zona de San Borondón (en la revuelta de Muro Alto-Muro Bajo y San Agustín), o en la desaparecida Plaza de Belén, en el ámbito de la Cuesta de Belén, en el exterior de la zona donde se habría ubicado la perdida Puerta de la Mar.
 
Respecto a las ubicaciones exactas de las referidas Puertas mayores, sabemos que el Arquillo de Rota (aun muy transformado en sus formas), conserva la localización original histórica de este acceso desde el Sur a la villa medieval cristiana, mientras no podemos decir lo mismo de las restantes tres puertas, ya desaparecidas, y cuya localización exacta está pendiente del avance de la investigación sobre nuestra Historia medieval.
 
La Puerta de Jerez ha generado, como sabemos, toponimia urbana; cuando hablamos de la “Puerta de Jerez”, en Sanlúcar, estamos haciendo referencia a una zona de la ciudad, una zona cargada de Historia, precisamente, que recibe su nombre justo de la perdida Puerta medieval de la cerca guzmana, que ha de buscarse en las inmediaciones de la iglesia de San Miguel, pues uno de los pies de dicha Puerta muy bien, como sostiene nuestra Historiografía, podría localizarse precisamente en el torreón, en la torre de dicho templo cristiano, que se encuentra, no casualmente, en el ámbito de interacción entre la muralla cristiana por la calle san Agustín (muralla que pasa por el interior de los edificios de dicha zona, como el convento de las descalzas) y la propia Puerta de Jerez, ya desaparecida como tal pero, como señalamos, subsumida en el propio aparato y fábrica de la mencionada iglesia de San Miguel, edificio que se habría generado, precisamente, en torno a uno de los dinteles (sic) de dicha Puerta de Jerez, englobándolo y creciendo, cual hiedra monumental pétrea, en derredor del mismo.
 
La Puerta de La Mar habría estado localizada en la Cuesta de Belén, justo arriba o justo abajo (dicho pronto y mal) del entorno de la iglesia, hoy auditorio, de La Merced, edificada en el siglo XVII -como sabemos- por el VIII duque don Manuel Alonso y cuya construcción alteraría la fisonomía de esa zona de la ciudad, dando posiblemente al traste con la propia Puerta de la Mar ya en dicha época, o cuando menos, cambiando sobremanera el aspecto de tal acceso a la villa (a la Acrópolis de la ya ciudad, sería mejor decir) ya en el primer tercio del Seiscientos, como hemos señalado.
 
Y la Puerta de Sevilla…, que habría podido/debido estar localizada en las inmediaciones del Camino de Sevilla, hoy calle Sevilla, pero no sabemos con exactitud ni dónde se habría ubicado, ni cómo ni hacia estaría exactamente orientada, ni si habría mantenido su localización de manera permanente durante toda su existencia, por diferentes motivos.
 
En este sentido, es de señalar que en el contexto de la Puerta de Sevilla no puede pasarse por alto la existencia de un hito referencial, incluso para la propia existencia de dicha Puerta, capital, esencial, como es el castillo de Santiago, que data de la segunda mitad del siglo XV, mientras la cerca murada medieval cristiana dataría del siglo precedente, el XIV.
 
La interacción entre el castillo, el Camino de Sevilla (el acceso a la ciudad -la villa sanluqueña- por el Norte) y la propia Puerta de Sevilla (su naturaleza, su ubicación…) habrían de marcar los ritmos de la vida de este acceso durante el siglo XIV y, especialmente, a resultas de la construcción de la imponente fortaleza guzmana que es el castillo de Santiago.
 
Sigue planteándonos muchas dudas el asunto de la localización de las Puertas de la Mar y de Sevilla: su ubicación exacta, su orientación, su posible (compleja cuestión, ciertamente) traslado -en el caso de la Puerta de Sevilla- como consecuencia de la construcción del castillo, lo que quizá habría llevado a replantear (quizá, sólo quizá) la propia esencia del acceso a la villa desde el Norte…
Todo ello son cuestiones aún pendientes de resolver, y estamos convencidos de que la llave de las respuestas está en el avance de la investigación, pues sólo el conocimiento nos hará libres, y mejores.
 
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