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Apuntes de Historia CCXXXVII
 
 
 
 
   
 
Apuntes de Historia CCXXXVII PDF Imprimir E-mail
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22 de Julio de 2017
Sobre las Puertas de Sanlúcar (I)
Manuel Jesús Parodi Álvarez.-Quien observa el recinto histórico de Sanlúcar de Barrameda no cuenta hoy con la perspectiva directa, con la constancia inmediata, de que se trata de un espacio que, una vez (bueno, dos) estuvo amurallado…
El visitante, y aun el nativo, no puede percibir dicha realidad porque el recinto murado medieval sanluqueño, al que nos hemos referido en varias ocasiones en estos artículos de Historia, no se hace evidente sino en un par de tramos, de momentos, en el conjunto del casco histórico de la localidad...
Dicha muralla medieval, además, conocería dos momentos históricos, en líneas generales.
Dicho de otro modo: de una parte se trata del recinto de la Sanlúcar medieval islámica, una cinta muraria de tapial que envolvería al antiguo Hisn, el pequeño núcleo poblacional que es de encontrar en el corazón del Barrio Alto, en el entorno que se encuentra englobado por la calle Escuelas, la plaza Romero Pazos, la plaza de la Paz, la plaza de los Condes de Niebla, con edificios singulares como el Palacio Ducal de Medina Sidonia, o la parroquia de Nuestra Señora de La O, un recinto murario casi milenario del que se conserva tan solamente a la vista (no hablamos en términos absolutos: nos referimos tan sólo a lo que del mismo se conserva visible, no a las partes del mismo que puedan conservarse embutidas, por así decirlo, en edificaciones del casco urbano barrialteño) un pequeño fragmento que se salvó de la piqueta cuando hace unos años quisieron destruirlo por completo, cosa que pudo afortunadamente evitarse.

Este resto patrimonial se encuentra, como muchas veces hemos explicado, en el interior de un edificio de moderna factura en la calle Escuelas, en el corazón del Barrio Alto de la ciudad, y representa un jalón de nuestra Historia medieval de época islámica, un vestigio, con otros que se encuentran, por ejemplo, subsumidos en las estructuras del Palacio Ducal de Medina Sidonia, hoy sede de la Fundación Casa de Medina Sidonia, que nos habla de emires, de banderas negras, de un pasado remoto y no sólo en lo cronológico.

Pero queremos centrar nuestro interés en el ámbito de la muralla cristiana de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, en el recinto murario de época medieval cristiana que también envolvería a la ciudad, convirtiéndola en una ciudadela, desde cuando menos los primeros pasos de la presencia de la Casa de Guzmán en la entonces villa sanluqueña, allá por las postrimerías del tan lejano siglo XIII, cuando Alonso Pérez de Guzmán, “el Bueno”, recibiría el señorío de la localidad de manos del rey de Castilla, con todo lo que ello conllevaba en un entorno como el de la desembocadura del río Guadalquivir…

La Casa de Guzmán estaba, naturalmente, obligada no sólo a defender una villa sanluqueña que ya fuera asaltada desde el Norte de África antes de la concesión del Señorío, sino que se encontraba (como también hemos señalado precedentemente) en posesión de un territorio de frontera, como es el de buena parte del litoral andaluz atlántico, un espacio de frontera con los poderes musulmanes del Norte de África y del Mediterráneo andaluz, en la época, pero también frontera con el poder cristiano que descollaba allende el Guadiana, con el reino de Portugal, empeñado en hacer valer su preeminencia y en defender sus intereses en el ámbito del Golfo de Cádiz y aun en el del Estrecho de Gibraltar, donde los reyes lusos contaban con espacios de referencia y núcleos de su poder tales como la ciudadela de Alcazarseguer, en la orilla africana frente a Tarifa y Bolonia, o la propia ciudad de Ceuta, que sería portuguesa hasta el año 1640.

Los primeros Guzmanes (es de señalar que el ya citado Alonso Pérez de Guzmán “el Bueno”, fundador de su Casa y primer señor de Sanlúcar, muere, en acción bélica de acuerdo con la Historia oficial, en la sierra de Gaucín en 1309, habiendo disfrutado de su Señorío sobre Sanlúcar durante los doce años que median entre 1297 -fecha de concesión del referido Señorío- y el antedicho año de 1309) se vieron en la necesidad de ampliar el recinto amurallado de su flamante villa sanluqueña, creando una nueva cinta de muralla de perímetro muy superior al tapial islámico precedente (que quedaría incluido en el interior de la Sanlúcar amurallada de época cristiana), dando forma de este modo a una ciudadela nueva, a una “villa nueva”, como hemos dado en llamar, algunos de cuyos vestigios amurallados aún se dejan ver en el contexto de nuestro Barrio Alto.

Así, como sabemos, y además de un elemento de notable presencia como es el castillo de Santiago, broche de dicho recinto murado y remate (material y cronológico) del mismo, algunas partes de esta muralla medieval cristiana se hacen ver, se dejan ver en el corazón de nuestro casco antiguo, como sucede con el tramo de la misma que en el entorno de la calle Gitanos abraza al colegió Albaicín (que lleva nombre del barrio donde se encuentra), o con el lienzo de la misma donde se presenta la Puerta o Arquillo de Rota, por ejemplo.

Pero queríamos hablar no sola ni principalmente acerca de los lienzos de muralla de la época cristiana, no del recinto murado de la ciudadela cristiana, de la Sanlúcar medieval cristiana a la que hemos dedicado ya no pocos párrafos (en esta serie y en otros espacios), tanto desde la perspectiva de la difusión como desde la óptica de la investigación.

Queríamos hoy plantear el tema de las puertas de la referida ciudadela medieval cristiana, sus nombres, su posible localización en algunos casos, o su cierta ubicación en otros, acercándonos a la cuestión de las vías de acceso a dicho recinto murado medieval cristiano, en un horizonte cronológico que nos lleva, cuando menos, hasta el siglo XIV, que debió ser (en realidad, los siglos XIV-XV) el gran momento constructivo en lo que a la muralla medieval cristiana de Sanlúcar de Barrameda se refiere.

Los accesos a la ciudad, los principales de ellos, su localización, discutida o cierta, su denominación y las razones para tal, el entorno inmediato de los mismos y la organización material de dicho entorno desde el punto de vista del urbanismo de la villa medieval hace setecientos años, serán, de este modo, algunos asuntos que trataremos en los próximos párrafos de esta serie.

Así, puertas como las de Rota o Jerez, la de la Mar y la de Sevilla, vendrán a estas líneas para acercarnos a la Sanlúcar medieval, a la Sanlúcar del tiempo en que era una ciudadela, y tenía puertas.

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