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Vandalismo
 
 
 
 
   
 
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07 de Junio de 2016
Vandalismo neuronal
Hoy este humilde desarticulista y en vista que hace un calor que te cagas, tal como dirían en mi pueblo, no pienso calentar la cabeza de mis sufridos lectores hablando de las bondades y aromas con las que nos martillean año tras año. Para eso ya hemos tenido un magnífico epitafio y unos vecinos cabreados. 
Hoy creo que podríamos hablar de un tema que está muy de moda en nuestro pueblo: "El Vandalismo". Definiciones de dicho concepto hay para todos los gustos pero yo creo que debemos de quedarnos con las dos siguientes
.- Actitud o inclinación a cometer acciones destructivas contra la propiedad pública sin consideración alguna hacia los demás.
.- Destrucción o devastación propia de personas con esta actitud.
La primera de las definiciones no creo que en nuestro pueblo necesite explicación ninguna ya que ha pasado a ser una especie de religión practicada fervientemente por lo que se puede llamar adoradores de la destrucción de todo lo que se considere público y que a la larga pagaremos todos.

 
Este vandalismo altamente instaurado en nuestra localidad y de muy difícil solución si no nos concienciamos está gestando una criatura mutante que practica con furia ávida de sangre el vandalismo neuronal.
Aclarar a mis sufridos lectores que no es que uno haya perdido la olla sino que simplemente que la definición de dicho acto en nuestro pueblo es la siguiente: “mira tu la mancha de mamaostias estos que se creen todas las trolas que les contamos”
Por supuesto tengo que aclarar  que semejante vandalismo se practica, se ha practicado y se practicará siempre por los políticos que nos desgobiernen ya sea cuando se está en lo más alto del poder o cuando se pase a la oposición política, aunque en este segundo supuesto se convierte en el vandalismo neuronal de la ira.
Del primer tipo de vandalismo neuronal del tipo estos se lo tragan todo tengo como mínimo que reírme con dos ocurrencias que parecen que arreglarían todos los problemas que arrastra nuestra Feria de la Manzanilla:  Primera:“la tasa por ocupación de espacio público para las atracciones es muy elevado y eso impide que vengan más atracciones y se bajen los precios” hasta ahí todo correcto, pero el vandalismo neuronal llega cuando obvian que gobernaron durante ocho años y no hicieron lo más mínimo por arreglar esa situación. 
Segunda: “Los vecinos afectados por la instalación de la Feriade la Manzanillano pagarán el vado por entrada de vehículos”, al escuchar esto es que me emociono, se me caen los lagrimones de alegría, albricias todo arreglado, olvidémonos de trasladar la feria, todos tan contentos y por supuesto no digamos que se trata de una bonificación en la tasa del vado que nos puede ahorrar tres o cuatro euros pero que en papeleos y en colas no sabemos lo que vamos a gastar. Ante este tipo de vandalismo solo me queda pensar que el que ha tenido semejante idea es el mismo que asó la manteca, vamos que ha pensado que aquí todos somos carajotes, con perdón.
 
Este vandalismo podemos entenderlo como propio nuestro antiguo politiquito Frankenstain pero a mi el que me está llamando últimamente la atención es el vandalismo de la ira que tal como señalo Enzensberguer  es una manifestación de ira que se dirige contra todo lo que se haga, es un odio contra todo lo que funcione, es un enojo perpetuo que forma con el auto odio una amalgama indisoluble.
 
Cuando uno se deja llevar por el vandalismo de la ira sin aportar soluciones viables el mejor antídoto que puede utilizar su oponente es la paciencia. La paciencia es el mejor antídoto contra la furia. Esta paciencia nunca puede confundirse con la resignación ya que resignarse es aceptar lo que se considera inevitable, y en el plano político está muy cerca de la sumisión.
 
Para finalizar y no seguir martilleando a mis sufridos lectores rogaría a los que practican el vandalismo neuronal de la ira desde la oposición que por favor lean a Juan de Salisbury que nos dejó el siguiente ejemplo. “un Rey pidió a dos hombres, uno avaro y otro envidioso, que le pidieran lo que quisieran, porque el se lo concedería y daría al otro el doble. El avaro decide no pedir el primero, porque así recibirá más que el envidioso, después de larga meditación, pide que le arranquen un ojo, porque así al otro le sacarán los dos”
 
Rogaría a mis sufridos lectores que saquen ellos mismos sus propias conclusiones pero si quiero recordarles que el afán por conseguir el poder a toda costa es tan insaciable como el afán de conseguir dinero. Ambos se alimentan y fortalecen con los propios triunfos.
 Campana y se acabo, ya está no digo más.
 
Perdón, perdón se me olvidaba, no enfadarse pero acaban de comentarme que ha llegado a Sanlúcar el nuevo Moisés Oliveros, es muy curioso porque los nuevos libertadores de la oposición dicen que nos está azotando con todas las plagas Bíblicas: En febrero nos mandó la plaga del viento y acabó con nuestro Carnaval y las carrozas acabaron volando hasta Doñana. Me comentan que es un ser impío ya que trajo la plaga de la lluvia salvaje para acabar con el embarque hacia el Rocío. No contento con eso no nos quiso traer una lluvia de ranas sino que se conformo con traer la plaga de las ratas muertas en el salidero de la playa. También es culpable de la lluvia de farolillos que no granizo en la pasada Feria, nos ha obsequiado con la plaga de los mosquitos y ahora para colmo  la plaga del calor.
     ¡Coño, este es culpable hasta del descubrimiento de América!
 
 Perdón Juan, perdóname he sido victima del vandalismo neuronal de la ira pero es que no he podido evitarlo.
 
 
                                         José Luis Zarazaga Pérez
   
 
 
   
 
     
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