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Apuntes de Historia CLXXIX
 
 
 
 
   
 
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04 de Junio de 2016
Expansión urbana medieval crisitiana V
Manuel Jesús Parodi.-Manuel Jesús PArodi,.Una vez que se constituye el Señorío Guzmano sobre Sanlúcar de Barrameda, a finales del siglo XIII (tras unos primeros titubeos -entre 1264 y dicha fecha- que no acabarían de consolidar una solución válida, como hemos tenido ocasión de contemplar, de la mano de las distintas alternativas que no fructificaron, como serían el establecimiento de un realengo sobre estas tierras, o la presencia, hipotética, de alguna orden militar en estos territorios, caso quizá de los Caballeros del Templo de Jerusalén, los famosos templarios), la ciudad, la entonces villa, habría de experimentar transformaciones esenciales, sustanciales -muy profundas- en su aspecto y formas, que marcarían los ritmos de su existencia, de su evolución y su crecimiento en los siglos posteriores.
La “villa vieja” islámica daría paso a una “villa nueva”, de mayor amplitud, que ensancharía sus contornos dando paso a un espacio mayor, a un cuerpo más crecido, sin perder los perfiles esenciales de lo que hasta entonces había debido ser el núcleo urbano de la población.
La corona de la Barranca, el corazón del Barrio Alto, los entornos de las plazas de la Paz y de los Condes de Niebla, habrían sido el “núcleo duro” del casco urbano de aquella “villa vieja” sanluqueña.

Y, haremos la puntualización, cuando decimos “urbano” ello ha de tomarse muy entre comillas: no ha de pensarse en una ciudad al modo actual (no hay que pensar en el urbanismo de una ciudad que hunda sus raíces en la Europa renacentista, en un urbanismo de raíces hipodámicas o remotamente similares a los principios clásicos), sino en una medina pequeña, al estilo de los espacios de dicha naturaleza existentes en el Norte de Marruecos, caso de las ciudadelas medievales de Tetuán o Xauen, en la que una vez fuera región tingitana, por citar dos ejemplos de sin duda mayor amplitud de lo que fuera ese mismo espacio en la Sanlúcar medieval musulmana.

El Hisn sanluqueño, el recinto enmarcado por la cerca de muro de tapial islámico del que se conservan algunos ejemplos como el de la calle Escuelas (no visible desde la calle, pero conservado en el interior de un patio moderno, lienzo de muro del que nos habla nuestra Historiografía y del que tanto conoce nuestro paisano Juan Alcón, librero y gran enamorado de nuestra Historia al par que buen conocedor de la misma) se vería rebasado, desbordado por la nueva ciudadela cristiana, por el entorno urbano comprendido en la nueva cerca de muralla guzmana.
 
Sabemos por las fuentes historiográficas (y por las fuentes documentales, por no hablar de la Arqueología, que tendrá que dar sus frutos a poco que pueda florecer…) que el Hisn medieval islámico habría quedado “embutido” en el corazón de la nueva villa cristiana, guzmana.
Los restos, muy pocos, que han sobrevivido hasta nuestros días de dicho recinto del Hisn cuentan una historia milenaria (o casi), de guerras y paz, de asaltos e invasiones, de cambios de era y de nuevos tiempos (tiempos que fueron nuevos una vez, hace ya muchos siglos).
 
Su lectura e interpretación es difícil, por el mismo grado de su conservación y por encontrarse en lugares no visibles desde el viario público, o muy difícilmente visibles desde los referidos espacios públicos.
Pero la Sanlúcar de época islámica, el espacio urbano principal de la misma en dicha época, quizá no se viera circunscrita al espacio contenido en el interior del recinto de su muro de tapial.
 
Y no nos referimos a los posibles hábitats aislados, al poblamiento disperso en ámbito rural, ni a núcleos habitados secundarios que habrían existido (o podido existir) en el entorno de la Sanlúcar de la época, de la Sanlúcar medieval islámica (en torno a los siglos IX-XIII, aproximadamente).
Sabemos que la toponimia urbana sanluqueña conserva elementos que tradicionalmente se han venido vinculando a la hipotética -posible- existencia de una judería en la localidad.
 
En este sentido, son de mencionar elementos fósiles de dicha toponimia como pueden ser el nombre de la calle Baños (o del Baño…), y el de la Escalerilla de los Perros (una denominación ciertamente ofensiva que puede hacer referencia a la presencia de elementos judíos (¿un barrio judío, una judería medieval?) en el entorno inmediato a la Barranca, al pie de la misma.
 
La misma configuración del espacio urbano en el entorno de la calle Baños y la revuelta de Madre de Dios resulta evocadora, por más que dicho espacio esté muy transformado (desde tiempo ya histórico) y poco pueda traer a la mente lo que quizá (sólo quizá) una vez, hace muchos siglos) pudiera haber sido.
En cualquier caso, la existencia de una judería en la Sanlúcar medieval no habría estado ligada a la llegada de los nuevos señores cristianos a la villa hace más de 750 años, en 1264 (algo sobre lo que hemos tenido ocasión de tratar dentro y fuera del contexto de esta serie, en párrafos anteriores de la misma).
 
De haber existido dicho espacio, dicho barrio judío, en la localidad, podría haber sido una realidad ya en época medieval islámica, de modo que quizá podríamos contar (y lo planteamos sólo a modo de hipótesis) con un espacio amurallado en el Barrio Alto, el Hisn, en el que se habría encontrado el núcleo principal de la población (con el anexo ribat, al que ya hemos hecho referencia también con anterioridad en precedentes artículos de esta serie), protegido por la cerca de tapial de la que hablábamos supra.
 Y de otra parte, junto a ese espacio del hisn islámico localizado en el Barrio Alto, podría haber existido el barrio judío de la ciudad, de la villa, al pie de la Barranca, muy cerca del casco urbano amurallado, pero convenientemente separado del mismo, cerca pero lejos, al pie de la Barranca.
 
Lo planteamos sólo a modo de hipótesis de trabajo, que habrá que contrastar y que el tiempo y la investigación consolidarán o desmontarán (que es para lo que se escribe Historia: para que se someta a la evolución de los estudios históricos, al contraste de las nuevas conclusiones logradas merced al avance de la investigación).
No podemos, en el estado actual de la investigación y los conocimientos, hacer otra cosa sino lanzar hipótesis de trabajo, dando a conocer a través de estos párrafos esta línea de investigación en la que nos movemos desde hace tiempo, y que esperamos sirva (ayude) para alcanzar un más amplio conocimiento de la Historia de la Sanlúcar de Barrameda medieval, islámica como cristiana.
 
Así pues, habría existido una judería en el Barrio Bajo, de época islámica, época que presenta trazas en nuestra ciudad entre los siglos IX y XIII, siendo la primera fecha no un “primer momento” en términos absolutos, sino el primer momento en que es posible -a falta de más investigación, de más estudios arqueológicos que ayuden a aclarar las nieblas de nuestro pasado- contar con hipótesis que presenten perfiles de la Sanlúcar de la época (los ataques vikingos, el posible establecimiento del ribat Omeya como respuesta a los mismos, un ribat hoy subsumido en las estructuras del Palacio Ducal de Medina Sidonia, como ya tan acertadamente supiera ver la XXI Duquesa, Dª. Luisa Isabel Álvarez de Toledo…).
 
Una judería en Sanlúcar, en la Sanlúcar medieval islámica, que quizá habría mantenido su existencia en los primeros tiempos de la presencia cristiana, en el siglo XIV, quizá hasta que las leyes castellanas de dicho siglo XIV la habrían hecho definitiva y finalmente insostenible, inviable…
Una judería en Sanlúcar, en la Sanlúcar medieval ya cristiana, que quizá habría podido sobrevivir como tal a dicha legislación hasta la definitiva expulsión de los no conversos a finales del siglo XV, reinando los Reyes Católicos…, y que posiblemente habría sobrevivido (como estructura urbana, como barrio en el contexto del casco urbano) incluso a dichas leyes emitidas por el Estado castellano en la Baja Edad Media.
Pero todo esto, como hemos señalado, son sólo hipótesis de trabajo; el tiempo y el esfuerzo (nuestro o ajeno) las confirmarán o desmentirán.
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