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¿Semana Santa?
 
 
 
 
   
 
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03 de Abril de 2016
"... para colmo han privatizado la entrada en la iglesia mayor ya que había que pagar cinco euros para poder ver la recogida desde dentro.  ¡Que barbaridad, hasta Dios está sufriendo la crisis! "
José Luís Zarazaga Pérez..- Hoy este humilde desarticulista piensa que ya que la primavera la sangre altera es hora de que rompa su silencio y si no es así cualquiera aguanta a la fiera de mi editor que ya me ha amenazado con hacerme partícipe de la próxima Semana Santa en la modalidad de flagelo penitencial, vamos que voy a acabar como el wasat ese donde se ve una figurita con un bote de pegamento que dice “Pegamento Resistol, no más clavos”
Dejando las bromas aparte, que todo hay que tomárselo con un poco de humor, tengo que comentar que aunque uno sea ateo y republicano por la gracia de dios y además no me haya molestado en disfrutar de nuestra Semana Santa he estado en todo momento al corriente de todo lo que ocurría en nuestra localidad.
La cantinela se repite año tras año. Si hubiera que hacer una consulta a los hoteleros, todos habrían firmado una Semana Santa como la de este año, el tiempo ha acompañado y no ha habido o por lo menos eso es lo que nos cuentan, incidentes de importancia.
Nuestro queridísimo Ayuntamiento al igual que habrá hecho cualquier Ayuntamiento que se precie habrá corrido a anunciar la buena nueva, vamos que en Telenina han bombardeado nuestras pobres neuronas con un sin fin de alabanzas y buenaventurazas sobre la SemanaMayor.Vamos que si esto sigue así tendremos que tragarnos que en la SemanaSantaha habido menos botellonas y niñatos jugando a los barquitos en la fuente de la Plazadel Cabildo que en ocasiones anteriores.
Y digo yo. “bienaventurados los pobres de espíritu porque ellos se creerán las trolas”, Bienaventurados los que visionan Telenina , porque hay que tener cataplines para pensar que eso es verdad” y por supuesto “bienaventurados los que intenten leer el Sanlúcar Desinformación porque han perdido las neuronas intoxicados por el incienso”.
 
La Semana Santao Semana mayor dependiendo del punto desde el cual la miremos, terminó como comenzó. Dejó en las calles con más mierda que el palo de un gallinero. Se dejaron las calles con un aspecto lamentable debido a que nuestros amables capillitas no han entendido para que servían las bolsas recoge pipas. Si nos hubiéramos dado un paseo por la PlazaArribao por la CalleAnchatras el paso hubiéramos podido ver un manto de cáscaras de pipas, bolsas de chucherias, servilletas, cajas de comida, latas de refrescos, etc., etc., como parte del paisaje urbano de Sanlúcar al igual que  cuando llega cualquier tipo de fiesta.
 
Es verdad que en nuestra localidad no es que abunden las papeleras, ya estamos hartos de ver en las redes sociales como papelera que se coloca, papelera que dura menos en pie que una moneda de dos euros en la puerta de un colegio. El problema radica en que se vuelve a demostrar que la gente es incapaz de mantener limpias las calles de una localidad que ha sido visitada por nuestros queridos miarmas y a los que hemos mostrado un aspecto, en este sentido, que ha dejado mucho que desear...
 
No es por enfadar a nuestros ilustres capillitas, pero el tema de los palcos me ha recordado a esas granjas de cerditos donde estos se crían en habitáculos parecidos, con la única salvedad que esos lindos animalitos dejan  el lugar mucho más aseado.
 
En las redes sociales, ya que todo lo que el ojo no ve el facebook nos lo comenta, hemos vuelto a encontrar las mismas quejas, “Los palcos y sus sillitas”, esa privatización del espació público que te permite pavonearte de forma un tanto patética.
 
El problema de los palcos ha tenido su cenit este año. Familias enteras sentadas montando un picnic en medio de la calle para ver pasar una cofradía desde varias horas antes. El problema no es solamente que dejen la zona con más pringue que el palo de un churrero, sino que constituye un verdadero problema de seguridad al verse taponadas las vías de evacuación impidiendo la fluidez de la bulla.
 
A esto se le suma el hecho de que una gran parte de los usuarios de estos palcos no atienden a razonescuando una persona quiere cruzar o, incluso, ponerse al lado o detrás, habiendo espacio para ello. Los pobres molestan,  muchos creen vivir en una burbuja, tener un metro cuadrado de propiedad en esa su calle, “porque llevo tres horas para ver pasar la cofradía”. La Semana Santa no entiende de horas y además no hay necesidad alguna. La normalidad y el espacio público deben de  presidir la bulla de la Semana Santa.
 
Hemos asistido a un espectáculo peligroso. “vallas cerrando el paso entre los palcos, vigilantes contratados por la Unión de Hermandades para que nadie cruzara o les tapara la visión” y me pregunto: “¿Qué hubiera pasado si un gracioso hubiera lanzado un petardo con la que está cayendo a nivel internacional?, pues simplemente ahora estaríamos lamentando la desgracia y por supuesto culpable la inacción de nuestro Ayuntamiento.
 
 La avaricia de la Unión de Hermandades está acabando con la ironía de una bulla civilizada que siempre ha presidido nuestra Semana Santa. Sanlúcar siempre ha sabido moverse de forma espontánea como una corriente que se mueve en dos sentidos. Han logrado que esto se evapore y el público que antes buscaba los rincones más espectaculares se haya vuelto parásito, estático, inerte, sin vida. El público se estanca desde muchas horas antes del paso de la cofradía, defiende su posesión con vehemencia y se marcha dejando un reguero de suciedad y de mal humor. Esto último la Unión de Hermandades con su afán recaudatorio lo está convirtiendo en una plaga.
 
Sanlúcar siempre fue una ciudad sabía, una ciudad que sabía moverse, una ciudad en la que convivían el que buscaba los pasos, los niños que disfrutaban con los adoquines de caramelo y los que preferían apostarse en una esquina esperando el paso de las cofradías. Han logrado que esto degenere rompiendo una leyenda que siempre fue su marchamo de calidad. Como el agua estancada ésta se ennegrece, el público que parasita en un espacio genera más basura. Cuantas más cofradías salen, más se ven las carencias de un público irrespetuoso al que no le importa la suciedad y la mierda que deja en las calles. La Carrera oficial acaba convertida en un estercolero y resulta penoso ver las fotos donde se muestra como las cofradías desfilan  entre cáscaras de pipas y desechos de todo tipo.
 
Por último comentar que la Semana Santa nocturna, la que siempre ha sido la más bella, cada día se parece más a las del final de una jornada de feria.
 
Por cierto ya que a estos capillitas se les llena el alma de espíritu cristiano, me parece un poco extraño no solamente que se haya privatizado el espacio público que es de todos, han privatizado la penitencia por la que también hay que pagar y para colmo han privatizado la entrada en la iglesia mayor ya que había que pagar cinco euros para poder ver la recogida desde dentro.  ¡Que barbaridad, hasta Dios está sufriendo la crisis!
 
 
   
 
     
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