Usamos cookies propias y de terceros que entre otras cosas recogen datos sobre sus hábitos de navegación para mostrarle publicidad personalizada y realizar análisis de uso de nuestro sitio.
Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK Más información | Y más
Apuntes de Historia XC
 
 
 
 
 
Google

 
 
El tiempo en Sanlúcar 
El Tiempo en Sanlucar de Barrameda - Predicción a 7 días y condiciones actuales.

ELPAIS.com | Noticias de Lo más visto

Redacción 
Visítanos en: 
         
 
 
Apuntes de Historia XC PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
21 de Septiembre de 2014
El Baetis, sal de la tierra  V
Manuel Jesús Parodi.- En el anterior capítulo de esta serie abordábamos la relación entre la existencia de sal (en este caso procedente de la explotación de salinas) y la elaboración de conservas de carne y pescado en la Antigüedad y mencionábamos en este sentido las piletas de salazón romanas del yacimiento arqueológico de La Algaida, prueba de dicha actividad en el contexto del actual término municipal sanluqueño en tiempos antiguos, en el marco de la desembocadura del río Baetis.
Si en el caso de un entorno litoral marino (como es el de la línea costera del antiguo Lago Ligustino, y en el mismo, de las riberas del Guadalquivir romano en su desembocadura) el abastecimiento de sal parece garantizado gracias a las salinas costeras, en el interior continental -caso del curso medio y alto del mismo río, por ejemplo- la cuestión del suministro de sal (de la garantía de continuidad de dicho suministro, además) parece más resultar de más compleja resolución, especialmente cuando no se trata mera y solamente de una zona de asentamiento humano, sino que la ganadería -como sabemos sucediera en épocas históricas posteriores a la Edad Antigua, como en épocas medieval y moderna en el contexto interior de las riberas del Guadalquivir- gozaba de un nada desdeñable predicamento así como de un notable papel económico.

Es de señalar que junto a las salinas costeras (como en el caso del Guadalquivir en su ámbito marino) y las minas de sal, o la producción ígnea (artificial), las “fuentes” de aguas saladas, tales como manantiales salinos, ríos salados (tan abundantes en el contexto costero de la actual provincia de Cádiz), lagos o lagunas salobres, o incluso pozos, debían ser las fuentes proveedoras de cloruro sódico de forma inmediata, debiendo ser ésta la opción más factible y directa para la región interior del Baetis (y el entorno de su principal tributario, el Singilis­-Genil en el momento histórico que más directamente nos interesa en estos párrafos (esto es, la Antigüedad, y de manera más concreta, la Romanidad).
 
Apartándonos por un momento del marco que nos ocupa, es de señalar que tratar sobre la producción de sal en un contexto geográfico diferente (aunque también andaluz), y de interior (en las modernas localidades de Utrera e Isla Mayor -en la provincia de Sevilla- así como en Gigonza (Paterna) y Villamartín -en la actual provincia de Cádiz- y en un marco cronológico asimismo distinto de aquél que ocupa nuestro interés en estos artículos (la época medieval frente a la Antigüedad), es de señalar la importancia del abastecimiento y suministro continuado de sal mediante el empleo de pozos salobres, fuente fundamental de abastecimiento de cloruro sódico y suficiente para las necesidades de su momento.
 
Así, sabemos de la existencia de diversos topónimos, en la Sierra de Cádiz (por ejemplo) que guardan alusiones a la sal pese a que actualmente no se conserve la actividad productiva de dicho elemento (como es el caso de la “Sierra de la Sal” o de un “Cortijo de Salinillas”), unos topónimos que pueden conservar la huella de usos y actividades pretéritas.
 
En un escenario distinto (en lo geográfico y en lo cronológico), el reino de Granada en época tardomedieval (en los momentos previos a la conquista castellana) conocemos la existencia de áreas de producción salineras de época musulmana tanto en el ámbito costero como en el interior del referido reino de Granada (en este último caso, con diversas localizaciones en torno a localidades concretas, como Antequera, Ronda o Loja, entre otras, en un ámbito de interior cuando no incluso serrano).
 
Volviendo al contexto del río y valle del Guadalquivir (aunque sería más apropiado hablar del eje Guadalquivir-Genil, en realidad) interior, señalaremos que en dicho entorno es posible hallar diversas zonas endorreicas salobres (caso de la laguna de Ballestera, al Norte de la sevillana localidad de Osuna, la romana Urso, o la desecada laguna de Ruiz Sánchez, al Sur del moderno término astigitano), así como corrientes de agua superficiales de naturaleza y carácter similar (esto es, salobres, como en el caso de los mencionados ríos y arroyos salados de la actual provincia de Cádiz), fuentes de sal para el consumo humano y animal (y para las necesidades de transformación que venimos contemplando).
De todo ello encontramos el consiguiente reflejo en la toponimia interior del valle del Guadalquivir (una vez más, la toponimia como indicador de realidades pasadas), encontrándose (por ejemplo) la comarca astigitana  adornada con la presencia de diversos “arroyos salados”, como es el caso del arroyo Salado de Gilena (que desemboca en el Singilis-Genil y atraviesa parte del moderno término municipal de Écija), del arroyo Saladillo o del Salado de Marchena. Este arroyo Salado de Marchena es un tributario del río Corbones (que lo es a su vez del Guadalquivir por la orilla derecha).
 
En este mismo marco  encontramos igualmente un topónimo sugerente de cara a la asociación de ganado -ovino- y sal en las “salinas del Borreguero”, que datan, empero, de época moderna, pero que sirven igualmente para ilustrar la vigencia de tal relación en parámetros económicos e históricos. 
Estas fuentes naturales (y directas) de aprovisionamiento de la sal debieron albergar las claves de dicho suministro durante la Antigüedad en el ámbito interior del viejo Baetis, tal y como lo harían en épocas históricas más recientes, combinándose estas fuentes quizá con el comercio de sal transportada al interior desde el ámbito litoral costero del río.
 
Si bien de cara al transporte a largas distancias de cloruro sódico podía disponerse de las propias salsas saladas de pescado (envasadas en sus correspondientes contenedores cerámicos, sus ánforas), no es menos cierto que dicho producto habría debido estar fundamental si no exclusivamente destinado al consumo humano, tratándose, sí, de un elemento fácilmente transportable (especialmente por medio acuático, al encontrarse envasado en ánforas, bien marítimo, bien de cauces acuáticos interiores de diversa naturaleza -ríos, canales, esteros...) y relativamente barato desde un punto de vista económico.
 
Aparte el hecho de resultar un producto relativamente barato (o precisamente por ello, junto por su calidad -escasa, o, cuando menos y por así decirlo, no la mejor para unos paladares refinados), las propias fuentes antiguas nos señalan cómo algunos de estos derivados se destinarían al abastecimiento de las capas menos pudientes de la población, estando de este modo destinados a consumidores de bajo poder adquisitivo (cuando no se trata directamente de población de estatus servil, no libre: libertos y esclavos).
 
En este sentido se pronuncia Catón (Agricultura, 58) cuando recomienda sustituir la sal por allec (uno de estos derivados) en la dieta de los esclavos con vistas a abaratar los costes de mantenimiento de dicha población servil, concepto que podemos trasladar a población libre económicamente débil. Así, los propios derivados de la sal se constituyen en sustitutivos baratos de la sal, elementos fáciles y baratos de transportar, envasados en ánforas, de uno a otro rincón del Imperio Romano.
 
El ámbito del Lago Ligustino, el espacio litoral marino del río Guadalquivir en época romana, dispondría igualmente de arroyos salados, de marisma, de una “geografía de la sal” propia, en la que las salinas de época romana (siendo, como es, un asunto delicado éste) debieron jugar un papel propio y quizá nada desdeñable en relación con el suministro continuado de sal a los pobladores de esta región.
 
 Todos los trabajos de Manuel Jesús Parodi publicados en SD   VER
 
 
 
Farmacias de guardia
 
Horario de misas
Actualizado Enero 2018
 
El baluarte digital
El mar, la mar
A veces, solo a veces se nos olvida la grandeza de nuestro planeta, y este olvido se debe a que nos hemos habituado a entender solo hasta donde nuestra vista alcanza, en el mejor de los casos soñamos ver lo que abarca el horizonte.

Suicidio europeo

María Natividad Salazar Sánchez.-Los gritos desesperados de decenas de niños separados de sus familias en la frontera estadounidense con México, han sido el escenario del horror y la vergüenza de nuestra Unión Europea en estos últimos días.
Últimos entradas más leidas
 Sanlúcar  Media
Sanlúcar Digital  ISSN 1989-1962
 
 
     
© 2018 Portal Sanlucardigital.es
Joomla! is Free Software released under the GNU General Public License.