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Apuntes de Historia XXXVIII
 
 
 
 
 
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22 de Septiembre de 2013
Sanlúcar islámica.Apuntes II
Manuel Jesús Parodi Álvarez.-Retomábamos en nuestro anterior artículo el argumento de la Sanlúcar medieval islámica, la existencia de noticias de un núcleo de poblamiento en dicha época en el corazón del Barrio Alto sanluqueño, envuelto por una cerca amurallada a la cual, como es sabido, la tradición ha dado en otorgar la denominación de “Castillo de las Siete Torres”, nombre bajo el cual muy probablemente se encuentra -latente- la memoria de la misma cerca de muralla de la que fuera la Sanlúcar medieval musulmana, la “Masagued” o la “Almesquid” de las fuentes y de la historiografía, en cuyo entorno habría probablemente existido un ribat (al que cabe encontrar en las entrañas del Palacio Ducal de Medinasidonia), sin exclusión de que en estas estructuras hubiera podido al mismo tiempo (a lo largo de los siglos de la Sanlúcar islámica) desarrollarse un espacio con entidad en sí misma y carácter defensivo, una alcazaba, que habría contribuido a dar forma a ese “Castillo de las Siete Torres” (o “Alcázar de las Siete Torres”), reforzando su presencia en el imaginario histórico (con su correspondiente reflejo en las fuentes islámicas y cristianas medievales).

Bajo los citados nombres de “Masagued” o de “Almesquid” que precisamente hacen referencia a las “mezquitas” (en plural) que habrían existido en dicho núcleo poblacional, y que dan nombre a la zona de la Costa Noroeste en las fuentes, se encontrarían la mezquita del núcleo habitado (llamarlo “ciudad” sería ciertamente demasiado), de una parte, mientras el plural de los términos podría estar haciendo referencia, en lo que toca a Sanlúcar, al ribat (ese centro cultual de naturaleza mixta, religiosa y defensiva del que hablábamos en el anterior artículo y de cuyas estructuras podemos seguir la pista en los entresijos del actual Palacio Ducal de Medinasidonia, en algunos casos, como en los arcos de la galería y de la cafetería, mostrándose de manera verdaderamente evidente) que entendemos existía en el Barrio Alto y que habría podido tener origen en el siglo IX, encontrándose probablemente anejo (por el exterior de la misma) a la cerca amurallada del legendario “Castillo de las Siete Torres”, en los límites de la Barranca.
 
Encontramos, pues, en la Sanlúcar medieval islámica (con una cronología que no podemos sino arriesgarnos a aventurar en torno a los siglos IX al XIII, a falta de la oportuna y suficiente investigación arqueológica que permitiera afinar suficientemente la cronología relativa a esta etapa de la Historia de Sanlúcar de Barrameda) una cerca de muralla (origen de la tradicional denominación de “Castillo de las Siete Torres”), una mezquita aljama (esto es, la mezquita del núcleo habitado intramuros), un ribat en el Barrio Alto (y quizá, quizá, otro en la zona del Mazacote, conformando un doble núcleo relacionado con el control del territorio y del río…), la ubicación, dimensiones y límites de las cuales estructuras e instalaciones no podemos, como en el antedicho caso de la cronología, sino alcanzar a plantear a título de hipótesis.
 
Clarificar los límites, incluso de significado, entre términos como los que venimos manejando es ciertamente complicado, y lo es debido a la polivalencia de los dichos términos y a la naturaleza polimórfica de los conceptos (arquitectónicos y culturales) a los que hacen referencia; a título meramente ilustrativo y explicativo, señalaremos que un ribat podía contener -o no- una mezquita propia, y que podía encontrarse -o no- en el interior de una cerca de muralla (de un “hisn” -o “husun”), en un espacio plenamente urbano, aunque lo más habitual (en un plano teórico, al menos) era que un ribat contase con un espacio propio (incluso de tierra de labor, junto a otras instalaciones como las necesarias para albergar a quienes se retirasen a vivir allí de forma permanente o -esencialmente- temporal, amén de otras dependencias como almacenes y depósitos e incluso molinos de grano y aceite que no sólo podían emplearse para el servicio del ribat, sino que, y dependiendo de los casos, podían ser empleados por la comunidad) en el que se insertase, tendiendo a huir de la inmersión en los espacios urbanos pero no necesariamente de la proximidad o la inmediatez a los mismos (y ello sin contar con que la evolución urbana de dichos núcleos poblacionales llevaría en más de un caso a la “absorción” por el entramado de los cascos urbanos de unos ribatim (plural de “ribat”) antes aislados y separados de los mismos: el crecimiento de las ciudades, de este modo, también jugaría su papel en la complejidad de denominaciones y situaciones.
 
Cabe señalar, además, que en algunos casos, dado el carácter defensivo de los ribatim y al contar con cercas de muralla propias, éstos podían incluso recibir la denominación de “hisn” en las fuentes, de manera que se hace aún más palpable lo complejo y articulado de la cuestión de las denominaciones en esta materia, algo que podría igualmente afectar al caso sanluqueño.
 
Así, podemos (en el ámbito de la Península Ibérica -de Al Andalus- y del Magrib Al-Aksa, es decir, del África septentrional (el espacio geográfico de países como Marruecos, el Norte de Argelia y Túnez, con especial referencia al primero de los citados), una contemplar una multiplicidad de casos y situaciones en lo relativo a la ubicación de los ribats (o “morabitos”) y de su relación física con los núcleos urbanos: separados de los mismos, anejos a las murallas por el exterior de éstas (como podría ser el caso de Sanlúcar y es el de Vélez-Málaga) y contando con sus propios muros externos, adosados en este caso a los del hisn, anejos a las murallas por el interior de la cerca, pero contando con una cerca propia y, por tanto, relativamente aislados del núcleo urbano, o plenamente integrados en un núcleo urbano en el que o bien se han insertado desde su creación, o bien se han visto integrados por la propia evolución y crecimiento de la trama urbana (que ha terminado por absorber a un ribat originalmente aislado).
 
Es de imaginar y comprender, vistos los antecedentes señalados y la nula investigación arqueológica llevada a cabo hasta la fecha que aventurarse a “cerrar” un discurso completo (y complejo) acerca de la naturaleza y circunstancias concretas de la Sanlúcar medieval islámica (siquiera acerca del núcleo poblacional existente en el “cogollo” del Barrio Alto) es muy aventurado, y puede hacerse sólo a título de hipótesis de trabajo y en un tono -aún- eminentemente divulgativo (lo que constituye la intención confesa y manifiesta de estos párrafos y de los precedentes, aún a riesgo de aventurarnos por terrenos aún llenos de “maleza informativa”).
 
Pese a todo ello, entendemos que en este espacio organizado en torno a las actuales Plaza de los Condes de Niebla, de la Plaza de La Paz y de la Plaza de Manuel Romero Pazos podría encontrarse, como venimos señalando en estos párrafos, el núcleo de una población de reducidas dimensiones, englobada dentro de los límites de una cerca de muralla, más que posiblemente de tapial (consultado el DRAE, nos ofrece estas tres primeras definiciones para “tapial”: 1. m.Molde de dos tableros paralelos en que se forman las tapias; 2. m.Trozo de pared que se hace con tierra amasada; 3. m.Pared formada de esta manera), el “hisn” que venimos señalando.
 
Esta cerca de muralla o “hisn” de la Sanlúcar medieval islámica podría haber tenido la forma de un paralelepípedo irregular cuyos lados (los muros) habrían discurrido (a falta de mayor definición) por el entorno de vías urbanas actuales del Barrio Alto como la calle Escuelas, donde se conserva (embutido en un edificio moderno, en un patio interior y no visible desde la calle) el que puede ser (a fecha de hoy y a falta de más trabajo de campo) el único resto de la muralla medieval islámica de la ciudad, un resto que puede ser datado gracias a los restos de materiales cerámicos que conserva en su fábrica y estructura como perteneciente -precisamente- a los siglos XI al XIII, es decir, a los últimos siglos de pertenencia de Sanlúcar a Al Andalus, o, dicho de otro modo, a los siglos anteriores a la conquista cristiana y el señorío de los Guzmanes.
      
En el próximo artículo trataremos de definir, o, al menos, de ofrecer una hipótesis de trabajo acerca de la definición y traza de la cerca amurallada del hisn sanluqueño, abordando el aún oscuro asunto de por dónde podía discurrir esta muralla, posiblemente construida a base de tapial y adscrita a los siglos XI al XIII, acercándonos a cuestiones como las relativas a qué espacios de la ciudad (musulmana y actual) guardaba en su interior, cuál podía ser su perímetro, qué edificios destacados de dichos momentos podían encontrarse intramuros, y qué relación podían mantener dichos edificios con algunos ejemplos significados de nuestro Patrimonio Monumental actual, con la Barranca y con el río, amén de con los accesos a una pequeña ciudad tan recogida como cierta.
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